Suelos

La salud de nuestros suelos es crucial para Ingleby – y para la producción mundial de alimento. El 95% de alimentos proviene de la tierra. Por eso, 2016 es el Año del Suelo en Ingleby y para promoverlo, hemos creado la newsletter “Enfoque en el Suelo”. A través de la newsletter, nuestro asesor medioambiental Ken G. Cassman presentará una serie de artículos sobre la gestión de suelos para la mejora de la producción y rendimiento, a la par que la conservación de recursos naturales y de la calidad del agua.

 

En Ingleby queremos construir suelos saludables con alto contenido en materia orgánica, que puedan almacenar grandes cantidades de agua. Esto es clave para nuestra producción, y también contribuye a mejorar la resistencia de nuestros campos a inundaciones o sequías. Cuanto mejor y más profunda sea la capa vegetal del suelo, mayor es la profundidad a la que las raíces pueden penetrar en busca de agua y nutrientes, y más fuerte el cultivo.

 

Nuestra meta es ambiciosa. Queremos aumentar la profundidad de la capa superficial del suelo en 2mm anualmente. ¿Cómo alcanzaremos este objetivo? No podemos cambiar la textura y mineralogía de los suelos fácilmente, al ser ambas propiedades intrínsecas que cambian muy lentamente con el tiempo. Pero sí podemos incrementar las capas vegetales al acumular  materia orgánica en el suelo, lo que favorecerá nuestra capacidad de producción de cultivo.

 

 

 

Datos sobre el suelo

 

El suelo es un recurso no renovable, y difícilmente sustituible. Se necesitan entre 500 y 1000 años para crear un sólo centímetro de capa superficial mediante la interacción entre el lecho rocoso, el clima, la topografía y los organismos vivos.

 

La tierra es un recurso clave para la explotación agricola y la silvicultura pero no siempre prestamos atención a este “aliado silencioso”.

 

En los últimos 150 años, el planeta ha perdido la mitad de su capa vegetal, y un 33% se ha degradado debido a los efectos de la erosión, salinización, compactación, acidificación y contaminación química. Al mismo tiempo, la cantidad de personas a las que alimentar con una igual –o menor- cantidad de suelo ha incrementado.

 

Los suelos saludables

  • Contienen más de un cuarto de la biodiversidad del planeta. Un único gramo de tierra sana contiene millones de organismos.
  • Ayudan a combatir el cambio climático al jugar un papel clave en el ciclo del carbono.
  • Proporcionan varias funciones biológicas esenciales, como el almacenamiento y filtrado del agua.
  • Filtran, almacenan, degradan y eliminan las toxinas de contaminantes, tanto industriales como procedentes de la escorrentía.